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Martes, 16 de Julio de 2019
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Introducción del libro: “La Estrategia Expresionista. Un enfoque práctico de la dirección estratégica”

Autor: Miguel Arjona Torres. Ed. Díaz de Santos. 2013.

Libro disponible en Amazón


Introducción

La creatividad, la innovación y el talento son los motores de las organizaciones del futuro. La gestión burocrática, estática y que no se reinvente a sí misma no podrá competir en los mercados actuales, sean estos, públicos o privados. Incluso las pequeñas y medianas deberán incorporar cambios en sus formas de entender las transacciones y relaciones con sus clientes y entre las personas que las forman. La reinvención no consiste en cambiar lo que hay, sino en crear lo que no hay o tal vez encontrar nuevas aplicaciones para cosas ordinarias. El Circo del Sol no es un circo evolucionado, ni un espectáculo musical, ni una actuación teatral. Es algo diferente, es el Circo del Sol. Se ha reinventado. La reinvención necesita de tres componentes esenciales: talento, creatividad y capacidad de convertir la creatividad en innovación. Esta metamorfosis no es un proceso puntual que se da por casualidad, es un cambio en el tiempo que afecta a toda la organización. Quizá haya que ir pensando que una organización, en su estado actual, no debe ni puede durar siempre. El concepto de sobrevivir da paso al de cambiar, desaparecer, transformarse y convertirse en algo diferente. La mariposa no es una larva en su etapa final evolutiva, es una criatura diferente. Las empresas, y en general cualquier tipo de organización clasificadas como excelentes por gurús de la gestión, dejan de serlo en muy poco tiempo. Los gestores clasificados como visionarios pasan a ser “del montón” si su gestión no provoca rendimientos por encima de la media del mercado o sus indicadores no descuentan rápidamente resultados futuros. Es la visión del corto plazo, la gestión urgente. La imagen en el mercado de su capacidad de comunicar sus éxitos es tan importante como los fundamentales intrínsecos a su actividad. Es el resultado de una sociedad sub-liderada y super-dirigida.

La gestión “nómada” y personas ilusionadas

La esperanza de vida de una empresa multinacional (de las 500 del Fortune) está entre los cuarenta o cincuenta años. Quizás la causa de su desaparición se deba a que los directivos que las dirigen se centran más en ganar mucho y en crecer mucho en lugar de pensar en el “viaje estratégico” o en las personas comprometidas y que constituyen el verdadero motor de la empresa. El fin de una empresa, como el de las personas, debería ser desarrollar al máximo sus capacidades y sacar el máximo partido a su creatividad, en lugar de pensar en vivir eternamente. Para una empresa esta visión implica una cierta “gestión nómada”, donde se busquen aires nuevos, otros retos y mucha creatividad. No digo que debamos pensar en desaparecer, ni en dejar de aplicar los buenos principios de una lógica estratégica bien diseñada, lo que intento transmitir es que debemos incorporar a nuestra cultura de empresa el reto de la reinvención como complemento a la estrategia de supervivencia a toda costa. La integración vertical es una estrategia de negocio pero más importante es la integración virtual. Las tecnologías de la información afectan a todos y a todo. Es la era del aprendizaje informal. La competencia se desdibuja en una especie de cuadro expresionista y está tan sólo a unos clics de nosotros. Los océanos azules como paradigma competitivo. En definitiva un panorama nuevo, con ciertas similitudes a un caos controlado donde la incertidumbre juega un papel clave. Querer evitar esa incertidumbre forma parte del intento del ser humano de controlarlo todo. Se contratan asesores para reducir la incertidumbre, que acuden a personas de la propia empresa para entender bien lo que pasa y posteriormente decidir sobre lo que han entendido. Compramos asesoramiento para evitar la incertidumbre y en algunos casos, los menos, para innovar o desarrollar el verdadero motor de la organización: el talento. La respuesta ideal debería ser aceptar la complejidad y no intentar eliminarla. El viajero, no el turista, espera lo imprevisto, su actitud es creativa, se empapa de la novedad y la convierte en placer, descubre situaciones nuevas y las incorpora a su propia experiencia, lo que le permite disfrutar más del viaje. Este es el viaje de la innovación y de la creatividad aplicada al desarrollo. Un viaje donde la emoción, la imaginación, la ilusión, que no se pueden reflejar en un organigrama, componen el activo más importante de la empresa: la actitud de innovar y el placer de aprender.